Fred gwynne

Creo, aunque puedo estar equivocado, que la mal, (o bien), no lo tengo yo muy claro, llamada yihad tuitera es un movimiento mucho más amplio y complejo de lo que algunos famosos periodistas creen.
Puede que sea un movimiento minoritario, y digo puede, ya que vistos los descalificativos que le dedican continuamente en la prensa tradicional, estoy empezando a pensar que lo que empezó siendo algo testimonial, ha pasado a ser un molesto guisante en el colchón de su pensamiento único.
Aquí, a pesar de que algunos de ellos piensan que no estamos preparados para leer a Cervantes y mucho menos para escribir dos frases compuestas, su famoso y nunca escrito “Ladran, luego cabalgamos” creo que encaja perfectamente. Y que nadie piense que les estoy llamando perros. Nada más alejado de mi intención. En el fondo, y teniendo en cuenta que por aquí hay mucha hiena suelta, no me parecería correcto insultar a animales de mi misma, o parecida, especie. Vamos que entre bomberos de la comunicación, aunque seamos de retenes distintos y unos apaguen los fuegos con mangueras de gasolina y otros a salivazos, no nos vamos a pisar la manguera.
En internet, exactamente igual que en el periodismo, hay de todo. Hay listos, tontos, buenos y malos. Hay gente informada, hay idiotas, hay talento y hay estupidez. Hay educados y maleducados, hay gente que insulta y gente que halaga. Hay de todo y para todos.
Lo que si puedo decirles es que creo que se equivocan al meternos a todos en el mismo saco. Y se equivocan porque se olvidan de la evolución y piensan que los montes de las Galápagos están llenos de orégano.
No somos fanáticos seguidores de Mourinho (que también), somos fanáticos seguidores de la libertad de pensar por nosotros mismos. Y ese es su error. No lo entienden, no entienden que hemos venido para quedarnos, que con Mou o sin Mou seguiremos aquí, que su palabra ya no es ley, que no somos flor de un día, que hay una primavera en marcha y que como dijo Darwin no sobreviven los más fuertes sino los que mejor se adaptan al medio.
Lo que molesta a muchos periodistas no es que apoyemos a Mou, les molesta que les contradigamos, les molesta que no sigamos su discurso.
Ese es, y no otro, su problema y nuestra solución.
Afortunadamente todavía no se han enterado de que Darwin no es portugués.
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CUANDO EL BALÓN ENTRA EN LA PORTERÍA, LOS VALORS SALTAN POR LA VENTANA.
La normativa oficial para las patadas "voladoras" es la siguiente:
1) Será tarjeta roja en el caso de que el infractor sea un jugador del Real Madrid.
2) Será tarjeta roja en el caso de que el que recibe la patada sea un jugador de la Roja, o de cualquier otro equipo que no sea el Real Madrid.
La misma normativa se aplicará a las manos bajo los palos, los goles en fuera de juego y los penaltis que se piten a favor del Madrid.
Y dicho esto, ya está bien de hablar de pataditas. Tenemos una liga que ganar...