Si retrocediésemos las manijas del reloj hasta situarnos 2 semanas atrás, pocos serían los aventurados a pronosticar "la semana grande" que ha completado el Real Madrid. El mes de Febrero se había convertido en poco menos que la final de la temporada y muchos ya estaban con sus armas de guerra afiladas y empuñadas. Tendrán que esperar. Y tendrán que hacerlo porque nuestro equipo ha resurgido de sus cenizas, cual ave Fénix, sobreponiéndose a las críticas y a los malos resultados cosechados en el Bernabéu ante Manchester United y Barcelona. Muchos serán ahora los que intenten empañar estas victorias con supuestos escándalos arbitrales al grito de "¡Así, así, así gana el Madrid!". Pero que no os engañen, ese cántico, lejos de ser motivo de deshonra, deber serlo de orgullo. Así gana el Madrid, con sacrificio, con solidaridad, con ambición, con carácter... Ha sido toda una demostración de unidad dentro del vestuario. Y sí, digo dentro del vestuario, porque a pesar de la desunión que la siempre ácida prensa de Madrid nos vende, nuestros jugadores han demostrado estar más comprometidos con la causa de ganar títulos y de ir todos a una que la propia afición.
No hay que ser ningún aventajado para conocer la división y guerras internas imperantes dentro del madridismo en estos momentos. Sólo hay que darse una vuelta por Twitter para ver la tan amplia gama de madridistas que podemos encontrar: los hay mourinhistas, antimourinhistas, pro-cantera, pro-españoles, benzemistas, higuainistas, kheridistas... Lo realmente complicado es que alguien se considere madridista en el sentido amplio de la palabra, ya que todos los -istas anteriores van con su respectivo anti-. Pero es momento de dejar atrás nuestras preferencias personales y aceptar la diversidad de opiniones propia de una afición universal como la nuestra. A los benzemistas e higuainistas les pediría que celebren los goles del delantero del Madrid sea cual sea, a los antimourinhistas les rogaría que apoyasen a su entrenador a pesar de que les parezca el tipo más arrogante del planeta, a los que querían que el Madrid se españolizase les suplicaría que vayan con Modric a muerte, y así un largo etcétera. No creo que sea pedir demasiado, pues estamos a 6 partidos de conseguir una Copa del Rey y la tan ansiada Décima. Me parece que el "esfuerzo" merece la pena. Estar unidos ahora (en la victoria) es fácil, no lo hagamos complicado.